Santa Cristina de Lena

La iglesia de Santa Cristina de Lena, datada a  mediados del siglo IX dentro del periodo ramirense del prerrománico asturiano por sus paralelismos con el palacio de Santa María del Naranco (Oviedo), es una sencilla construcción no por ello exenta de encanto. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.  
La iglesia sufrió su más importante restauración en 1893, cuando Juan Bautista Lázaro, sustituye la techumbre de madera existente por una cubierta abovedada.
Todos los años, en honor a Santa Cristina, se celebra una tradicional romería el último domingo de julio, con una subasta de panes.

El templo:

Exterior
Consta de un plano de cruz griega, detalle que la hace única en la arquitectura asturiana.
Su planta está formada por una nave única rectangular, con estancias adosadas a cada lado: un ábside en el fondo oriental, un pórtico en el occidental y dos cámaras de menor altura a los lados. A través del pórtico occidental, se encuentra la única puerta de acceso, situada entre dos contrafuertes y terminada en un arco de medio punto.
Su aspecto se asemeja al de las iglesias cruciformes visigodas, pero la existencia de dos contrafuertes en cada uno de los dieciseis planos que conforman su estuctura, otorgan a este edificio una imagen muy especial.

Interior
Podemos destacar la complejidad espacial, con la configuración de la cabecera a dos alturas y la tribuna a los pies.
La tribuna se prolonga mediante un gran arco de medio punto y una bóveda que enlaza con la de la entrada. Se accede a ella por una escalera situada en la pared izquierda de la nave.
Toda la iglesia está abovedada. El tipo de bóveda usada es la de cañón, que descansa sobre arcos fajones reforzados en el exterior por sus destacados contrafuertes. 
El suelo se encuentra a dos alturas, con la entrada más baja respecto al altar.

Destaca tanto en el interior como en el exterior, la rica articulaculación de los muros, debida únicamente a funciones decorativas, y la presencia en los relieves escultóricos de un complejo programa iconográfico de defícil interpretación donde destacan la representación de animales y guerreros a caballo.

La pieza más destacada de todo el conjunto, dado que es única en la arquitectura asturiana, es el Iconostasio, situado delante de la capilla central actuando como pantalla entre ésta y la nave. Está compuesto por tres arcos sobre columnas de mármol, cuya construcción puede situarse en el siglo X, aunque utilizando para ello piezas procedentes de edificaciones anteriores, como es el caso de las celosías y las placas de cancel que son de época visigoda. La función original de este elemento se relaciona con los ritos litúrgicos de la época, cuando en un momento dado de la misa se colgaba un velo, que pendía de los arcos, para así ocultar el altar a los fieles. 
En lo que a las placas de cancel se refiere, éstas se encuentran unidas por una placa central. Asimismo tienen una inscripción que recorre el borde superior de las piezas. Los motivos tallados están realizados con la técnica de bisel.